lunes, 13 de julio de 2015

eHealth, mHealth, wearables, apps… Help!

Hablábamos el otro día de la eHealth y del problema de desigualdad que origina la brecha digital en el ámbito de la sanidad. Pero¿qué entendemos por eHealth? ¿Cuál es la diferencia con mHealth? ¿Es lo mismo una aplicación que un wearable? Con la adopción masiva de las nuevas tecnologías adoptamos también neologismos y términos que pueden generar confusión.

La eSalud, eHealth o Telemedicina supone la aplicación de las Tecnologías de Información y Comunicación (o TIC, como habitualmente se las conoce) en todos aquellos aspectos que afectan al cuidado de la salud, incluyendo desde la gestión de las organizaciones implicadas, hasta la consulta, diagnóstico y seguimiento de los pacientes. Es decir, cualquier servicio que se pueda prestar relacionado con la salud en el que no haya un contacto físico directo entre sus implicados y para el que sea necesario el uso de las TIC.


Una de sus grandes ventajas es que mejora la accesibilidad de los servicios sanitarios independientemente de dónde estés. El ejemplo claro es el acceso a servicios especializados por parte de personas que viven en núcleos rurales aislados, evitando así su desplazamiento a los centros. Aquí entra también lo que llamamos telediagnóstico. Es decir, el diagnóstico a distancia de un paciente por parte de un médico, que puede tener acceso en tiempo real a las imágenes del paciente. Por ejemplo: una persona que vive en una zona rural sufre una lesión cutánea. Envía la imagen por medio de un sistema de comunicación establecido, y el médico da su diagnóstico sin que el paciente tenga que ir a la consulta.

Pero no solo el paciente se beneficia de la tecnología. Los profesionales tienen gracias a las TIC la posibilidad, por ejemplo, de consultar el historial clínico de los pacientes, de emitir recetas electrónicas,  de acceder a artículos especializados para su reciclaje y de recibir formación continua o interactuar con otros profesionales para emitir diagnósticos consensuados. En el caso anterior,  si el médico de atención primaria recibe en su dispositivo la imagen de la lesión cutánea que le envía su paciente y tiene dudas sobre si derivarle o no a un especialista en Dermatología, puede enviarle la imagen y tomar una decisión o diagnóstico conjunto (con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero por parte de todos).

La mHealth es la parte de la eHealth que implica la práctica de la medicina y la salud con el apoyo de dispositivos móviles (como smartphones, dispositivos de monitorización de pacientes u otros dispositivos inalámbricos) para abordar desde la prevención hasta el tratamiento, pasando por el diagnóstico. La mHealth facilita el seguimiento del tratamiento pautado por el profesional (no hay que olvidar que la mayor causa de ingresos hospitalarios evitables es la falta de adherencia de los pacientes a lo prescrito por el médico).



En relación con esto encontramos, por un lado, la teleasistencia, que es la atención remota y personalizada de las personas que viven en su domicilio, pero que requieren de algún tipo de ayuda o seguimiento que puede ser facilitado gracias a las TIC. Facilita que los pacientes que lo necesitan (por problemas de movilidad para desplazarse, por ejemplo)  puedan ser atendidos y monitorizados a través de equipamientos (tales como pulsadores) y dispositivos móviles, sin la necesidad de desplazarse a su centro asistencial.

Por otro lado, apps o aplicaciones sanitarias en los smartphones vienen existiendo desde hace bastante tiempo, aunque últimamente han ganado en sofisticación. Se consolidan como herramientas muy útiles para fomentar el cuidado de la salud, el seguimiento de buenos hábitos y el acceso a información fiable (en la mayor parte de los casos) y comprensible. Pero también presentan importante ventajas para los profesionales y sino, echad un vistazo a esta app creada por cirujanos para aprender a operar.

Periódicamente se publican informes sobre apps de salud con las correspondientes valoraciones, que puede ser de interés para estimar su rigor. Por ejemplo, podéis ver el European Directory of Health Apps 2012-2013 o, en España, el Informe 50 mejores Apps de Salud en español. Según este último informe, la esencia de la mHealth que la distingue del tradicional modelo de Internet basado en una pantalla de ordenador y un ratón es la app.

Y, finalmente, encontramos a los wearables, muy ligados al concepto de gamificación que tan en alza está en el sector de la salud. El término wearable hace referencia a dispositivos y aparatos electrónicos que puedes llevar puestos, como por ejemplo, ropa, gafas, relojes, pulseras o incluso joyas, y que interactúan con el usuario con el objetivo de realizar alguna función específica (por ejemplo, medir actividad física o sueño). Es un mercado que ha crecido mucho en los últimos años y que está íntimamente ligado al desarrollo de las app. De hecho, IDC señala que el número de aplicaciones desarrolladas para los wearables alcanzará las 349.000 en 2019.
El siguiente paso sea, quizá, el desarrollo de dispositivos con una única función. Esta evolución, tal y como apuntan en Smartherapy, podría llevarse, por ejemplo, a unos guantes que nos guíen para aprender a tocar el piano y, por qué no, que ayuden a los cirujanos en su formación o en el ejercicio de su trabajo.

De forma resumida y gráfica, podríamos resumir (sin ser exhautivos) de la siguiente manera:




En un estudio publicado este mismo año queda constancia de que estamos en el buen camino ya que somos el tercer país en Europa que más adopta la eHealth, solo adelantados por Finlandia y Dinamarca. No cabe duda alguna de que la tecnología en la salud ha venido para hacernos la vida más fácil – a profesionales y pacientes -  y, afortunadamente, para quedarse. Sin embargo, debemos trabajar en salvar las diferencias que crea la brecha digital y ese es, también, un largo camino.

Elsa Palacios Ramos
Responsable de Comunicación del IACS

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