miércoles, 17 de junio de 2015

La eSalud y la brecha digital

La brecha digital hace referencia a la desigualdad entre ciertos colectivos que tienen dificultades - bien de equipamiento, bien de utilización y comprensión-  para acceder a las tecnologías, y los que no las tienen. La tecnología puede, sin duda alguna, dar facilidades en muchos ámbitos de la vida pero tiene la contrapartida de ahondar en las diferencias en el caso de que no se pongan medios para evitarlo. En el caso de la salud, el tema es más grave, ya que todos tenemos derecho a una atención sanitaria de la misma calidad, independientemente de nuestros recursos.

Esta semana se ha presentado en Madrid el informe "“Propuestas para reducir la brecha digital en salud” (pdf), que surge del movimiento #sherpas20 y su proyecto ‘Juntos contra el aislamiento digital'. Dicho proyecto tiene por objetivo acortar la distancia que separa a distintos grupos de profesionales y población en general en la aplicación de herramientas digitales y medios sociales en el ámbito de la salud


El informe afirma que casi un 30% de los españoles utilizamos la red como fuente de información sobre temas de salud. Curiosamente, y aunque la percepción de los que trabajamos en este campo pueda ser la contraria, Internet es la fuente de información que tiene un menor grado de uso por parte de los ciudadanos en temas referentes a salud (por detrás de la consulta a profesionales sanitarios, información en medios de comunicación o la que nos llega por nuestras redes de amigos, familia o conocidos). Esta información contrasta con la que ofrece otro estudio publicado este mismo año que deja patente que, en cuestión de adopción de la eSalud, estamos en el buen camino ya que somos el tercer país en Europa con mayor tasa de adopción, solo adelantados por Finlandia y Dinamarca.

Es decir, en España se utiliza mucho la eSalud, pero ni todos, ni todos al mismo nivel, lo que no hace sino agravar la brecha digital. De hecho, el presente informe deja patente que existen diferentes velocidades y desequilibrio entre las diferentes comunidades autónomas, e incluso dentro de la  misma comunidad. El grupo de trabajo definió el aislamiento digital como:

“El desequilibrio en el conocimiento, uso y aplicación de las nuevas tecnologías y herramientas digitales que produce, como consecuencia, una desigualdad en la gestión de la salud. Está provocado por la falta de acceso, formación, recursos y motivación, así como por el miedo al cambio.”
Lo difícil no es analizar cuáles son las ventajas que aportaría la reducción - o eliminación -  de esta brecha digital y que van desde un sistema más igualitario y universal o el ahorro, gracias a la mejora de la eficiencia del sistema, hasta mejores resultados clínicos y mejora de la salud de la población en general. Lo realmente complicado es buscar una solución al problema y poner en marcha acciones que reduzcan de forma sustancial esta brecha, que en gran parte es generacional, pero que es agravada por otros factores (geográficos, sociales, etc).

Pero lo que, sin duda alguna, es fundamental es que exista la voluntad de salvar las distancias. Y esa voluntad debe existir en los tres colectivos involucrados: sociedad, profesionales y los sistemas y organizaciones sanitarias.

Elsa Palacios Ramos
Responsable de Comunicación del IACS

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