jueves, 25 de junio de 2015

El uso de medicamentos durante las olas de calor

Llega el verano y, como todos los años, se pone en marcha el Plan de Prevención de Efectos de Altas Temperaturas. Con la intención de ofrecer pautas a los profesionales sanitarios al cuidado de los enfermos, en particular con enfermedades crónicas, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) acaba de publicar un conjunto de recomendaciones en relación con los medicamentos, integrado en su campaña de prevención de los efectos de una posible ola de calor en las personas.

El documento,  además de aportar información sobre la conservación de los medicamentos en estos periodos, presenta recomendaciones sobre situaciones clínicas especiales en 4 grupos de pacientes (aquellos que sufren trastornos mentales y/o utilizan psicótropos,  patología cardiovascular, endocrina o uronefrológica) en las que indican acciones a tener en cuenta en caso de ola de calor, así como información sobre cómo controlar la temperatura corporal y cómo conservar y utilizar los medidores de glucemia.



Conviene recordar que los principales grupos de población en situaciones de calor extremo son los ancianos, los lactantes y los niños, las personas con una afección crónica que requieran medicamentos y las personas dependientes. Además, el aislamiento social también aumenta su fragilidad. 

En el caso de una ola de calor son temibles dos complicaciones de gravedad creciente, el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor. En estas circunstancias, algunos medicamentos pueden agravarlas. Sin embargo, la adaptación de un tratamiento con medicamentos en curso debe considerarse caso a caso, y no reducir o interrumpir la administración de fármacos de forma sistemática. Por otra parte, antes de tomar cualquier decisión terapéutica, es necesario evaluar completamente el estado de hidratación.



Finalmente, se recomienda a los profesionales sanitarios:
  • Revisar la lista de los medicamentos de prescripción médica o de automedicación, utilizados por el paciente, e identificar aquellos que pueden alterar la adaptación del organismo al calor.
  • Revaluar la necesidad de cada uno de los medicamentos y suprimir cualquier medicamento que parezca ser inadecuado o no indispensable.
  • Evitar la prescripción de medicamentos antinflamatorios no esteroideos (AINE), especialmente nefrotóxicos en caso de deshidratación
  • En caso de fiebre, evitar la prescripción de paracetamol debido a su ineficacia para tratar la insolación y por el posible empeoramiento de enfermedad hepática, a menudo presente.
  • Cuando se prescriba un diurético, se debe verificar que la ingesta de líquidos y de sodio están adaptadas.
  • Recomendar a los pacientes que no tomen ningún medicamento sin consejo médico, incluidos los medicamentos sin receta.
Puedes descargar el documento completo aquí (pdf)

Elsa Palacios Ramos
Responsable de Comunicación del IACS



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